En comparación con la demanda masculina, hay un contraste «abismal e inexplicable», según los doctores Ruiz Solanes y Mª José Fernández, de Clínica Esbeltia
Existe la creencia generalizada de que la pérdida de cabello es un problema casi exclusivo de los hombres y que por eso la presencia de mujeres en los centros de injerto capilar es residual. Sin embargo, los datos científicos desmienten categóricamente esta idea. La alopecia de patrón femenino es una afección muy frecuente cuya prevalencia aumenta de forma notable con la edad. De acuerdo con un estudio multicéntrico de la European Hair Research Society (EHRS), entre el 29 % y el 38 % de las mujeres adultas en Europa presentan algún grado de alopecia androgenética. Además, una revisión publicada en la revista Menopause (2022) observó que el 52,2 % de las mujeres posmenopáusicas evaluadas mostraba este tipo de pérdida capilar.
El desglose por franjas de edad confirma que la alopecia acompaña a la mujer en todas las etapas de su vida adulta. Investigaciones publicadas en revistas de referencia como el New England Journal of Medicine y recopiladas por instituciones como la North American Menopause Society (NAMS) señalan que la prevalencia de la alopecia androgenética en Europa y EE. UU. va del 3 % al 12 % entre los 20 y 29 años, se eleva del 12 % al 25 % entre los 30 y 49 años, alcanza entre el 25 % y el 38 % en la franja de 50 a 69 años y llega a situarse entre el 40 % y el 56 % en mayores de 70 años.
A pesar de estas cifras, la abrumadora mayoría de las mujeres afectadas sufren el problema en silencio o intentan disimularlo con cosméticos antes de buscar ayuda experta. Un estudio de la Cleveland Clinic dirigido por Birch et al. reveló que menos del 20 % de las mujeres con alopecia acudían a una consulta dermatológica en las fases iniciales.
Para el doctor Ruiz Solanes, experto de reconocido prestigio y director médico de Clínica Esbeltia, «el volumen de mujeres que acude a nuestro centro ronda el 2% y nos preocupa observar este contraste abismal e inexplicable con respecto a la población masculina. Es importante romper este tabú: la alopecia femenina tiene diagnóstico, tratamiento e intervenciones eficaces que devuelven la densidad y la confianza. Consultar a tiempo con especialistas es el primer paso para valorar el caso y encontrar la solución médica o quirúrgica más adecuada, sin descartar el injerto capilar, como hacen cada vez más hombres desde hace años».
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