La percepción ciudadana del sistema sanitario público empeora tras la COVID-19 y revela desigualdades persistentes

La percepción ciudadana del sistema sanitario público empeora tras la COVID-19 y revela desigualdades persistentes

La satisfacción de la ciudadanía con el sistema sanitario público español ha descendido de forma sostenida tras la pandemia de la COVID-19, según un estudio basado en datos del Barómetro Sanitario entre 2018 y 2023. La valoración media del sistema se sitúa en 6,46 puntos sobre 10, confirmando una pérdida de confianza que no se ha revertido en el periodo pospandémico.

El trabajo, titulado Patient satisfaction in the Spanish National Health System: temporal trends and associated factors from 2018 to 2023, ha sido realizado por investigadores del Instituto de Salud Carlos III y del Servicio Canario de la Salud, en el marco de la Red de Investigación en Cronicidad, Atención Primaria y Promoción de la Salud (RICAPPS), y publicado en BMC Health Services Research.

El análisis muestra que el descenso de la satisfacción no se explica principalmente por factores estructurales como el gasto sanitario público o la densidad de profesionales, cuyo impacto resulta limitado. Por el contrario, la percepción del sistema está fuertemente condicionada por la experiencia directa de los pacientes y por factores sociales y de salud individuales.

Variables sanitarias y socioeconómicas

Las variables relacionadas con la salud abarcaron el estado de salud general auto percibido y si el encuestado había sido hospitalizado en los 12 meses anteriores.

Un alto porcentaje de los encuestados declaró una salud auto percibida buena o muy buena (75,3 %), mientras que el 39 % indicó padecer una enfermedad crónica. Y de hecho, el estado de salud auto percibido es el factor más determinante. Las personas que declaran una salud buena o muy buena muestran niveles de satisfacción claramente superiores. Por el contrario, la satisfacción disminuye de forma notable entre las personas con enfermedades crónicas o con una percepción negativa de su estado de salud.

Indicadores como el gasto sanitario y la densidad de médicos mostraron un poder explicativo limitado, lo que subraya el papel dominante de las experiencias y expectativas individuales.

El uso de los servicios públicos —especialmente hospitalización, atención especializada y urgencias— se asocia con una mayor satisfacción, mientras que una frecuencia muy elevada de visitas médicas se relaciona con una menor valoración del sistema, posiblemente porque refleja problemas de salud persistentes o no resueltos.

Finalmente, hay que señalar que el análisis muestra un claro gradiente social. Las personas con menor nivel educativo (un 42,2 % con estudios superiores) y las que se identifican como de clase social baja presentan peores valoraciones del sistema sanitario.

Las variables sociodemográficas

Factores sociodemográficos como ser mujer, de menor edad y haber nacido fuera de España también se asociaron positivamente con la satisfacción. Se observó una menor satisfacción entre las personas con enfermedades crónicas, menor nivel socioeconómico o bajo nivel educativo.

También se observa una mejor valoración del sistema entre las personas que residen en municipios medianos y grandes, en comparación con las localidades más pequeñas.

“Los datos indican que la satisfacción se construye sobre todo a partir de la experiencia directa del paciente, no tanto de los grandes indicadores macro del sistema”, subraya el investigador Carlos Sánchez.

Antes y después de la COVID-19: un punto de inflexión

La satisfacción media pasó de 6,66 antes de la pandemia a 6,26 después, una caída estadísticamente significativa. El aumento de los tiempos de espera, la presión sobre la atención primaria y el incremento de la cronicidad explican parte de este descenso.

“La recuperación del sistema no puede ser solo estructural; debe ser también relacional y orientada a restaurar la confianza de la ciudadanía”, concluye Sánchez Piedra.

Por todo ello, para el equipo investigador de la RICAPPS “este estudio destaca cómo tanto las experiencias individuales como las condiciones sistémicas más amplias contribuyen a la configuración de la satisfacción pública con el sistema sanitario en España. Si bien las características sociodemográficas y sanitarias siguen siendo determinantes importantes, el contexto pandémico ha intensificado las disparidades existentes y ha alterado los patrones de uso y evaluación de los servicios. La disminución observada en la satisfacción tras la COVID-19 subraya la necesidad de intervenciones específicas para restablecer la confianza pública, en particular mejorando la accesibilidad y la capacidad de respuesta en los distintos entornos asistenciales”, por todo ello concluyen que “monitorear la satisfacción desde una perspectiva multidimensional y dinámica sigue siendo esencial para orientar las políticas sanitarias en la era pospandémica y garantizar que las reformas respondan a las expectativas y necesidades de la ciudadanía.

Metodologia

Se realizó un análisis observacional transversal a partir de datos representativos a nivel nacional del Barómetro Sanitario Español correspondientes a los años 2018–2023 (n = 29.146). Los datos individuales se vincularon con indicadores regionales y se analizaron variables sociodemográficas, de salud y de utilización de servicios sanitarios.

  ¹https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/41372909/

² El Barómetro Sanitario es una encuesta anual encargada por el Ministerio de Sanidad español e implementada por el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), que supervisa el muestreo, la recopilación de datos y el control de calidad.

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