El proyecto IMPULS@DOS acompaña a emprendedores afectados por la DANA en València

IMPULS@DOS, un proyecto de Incubadora CON VALORES financiado por Fundación ‘la Caixa’, acompaña a personas de municipios afectados por la DANA para transformar ideas de negocio en oportunidades reales de autonomía económica y reconstrucción personal

Las calles pueden limpiarse, los comercios pueden volver a levantar sus persianas y las viviendas pueden reconstruirse. Pero hay otra recuperación mucho menos visible: la de las personas que, después de la DANA, necesitan volver a generar ingresos, recuperar confianza y reconstruir su proyecto de vida.

Con ese propósito nace IMPULS@DOS: Incubadora digital para personas en riesgo de exclusión en zonas afectadas por la DANA, un proyecto de Incubadora CON VALORES, financiado por Fundación ‘la Caixa’, que está acompañando a 20 emprendedores de la provincia de València, priorizando los municipios afectados por la DANA de 2024.

El programa trabaja especialmente con mujeres jefas de familia, personas migrantes, jóvenes y otros perfiles en situación de vulnerabilidad, para quienes emprender puede representar mucho más que crear un negocio: puede significar recuperar independencia económica y abrir una nueva vía profesional después de haber atravesado una situación extraordinariamente compleja.

Reconstruir no es solo levantar lo que cayó
IMPULS@DOS parte de una idea sencilla: después de una emergencia, la reconstrucción no termina cuando desaparece el barro.

También hay que reconstruir oportunidades.

«Después de la DANA hemos hablado mucho, y con razón, de reconstruir viviendas, negocios e infraestructuras. Pero existe otra reconstrucción que no siempre aparece en las fotografías: la de las personas que necesitan recuperar la capacidad de decidir sobre su futuro», explica Melquiades Lozano, cofundador de Incubadora CON VALORES.

El programa utiliza el emprendimiento y el autoempleo digital como herramientas para que los participantes puedan desarrollar nuevas fuentes de ingresos, validar ideas de negocio y adquirir competencias que les permitan avanzar hacia una mayor autonomía económica.

Pero la metodología va más allá de enseñar a elaborar un modelo de negocio. Los emprendedores reciben formación, herramientas digitales, mentoría y acompañamiento, al mismo tiempo que forman parte de una comunidad en la que pueden compartir experiencias, dificultades, contactos y oportunidades.

20 emprendedores, pero 20 historias diferentes
Detrás de las cifras existen situaciones muy distintas. Mujeres con responsabilidades familiares. Jóvenes que necesitan encontrar una primera oportunidad. Personas migrantes tratando de reconstruir su trayectoria profesional. Personas cuya economía familiar o actividad laboral se vio afectada por la DANA.

IMPULS@DOS adapta el proceso de incubación a esa diversidad. El objetivo no es únicamente conseguir que los participantes creen una empresa, sino ayudarlos a identificar oportunidades, adquirir competencias digitales, validar ideas antes de invertir recursos y construir modelos de autoempleo sostenibles.

El proyecto  incorpora además una dimensión que Incubadora CON VALORES considera fundamental: la creación de vínculos. Porque emprender en una situación de vulnerabilidad puede convertirse en un proceso especialmente difícil cuando se realiza en soledad.

«Una incubadora puede darte herramientas para construir un negocio, pero una comunidad puede darte algo igual de importante: personas a las que llamar cuando las cosas no salen como esperabas. Y eso, cuando estás intentando volver a empezar, tiene un valor enorme», afirma Melquiades Lozano.

Del damnificado al protagonista de su propia recuperación
Uno de los planteamientos diferenciales de IMPULS@DOS es cambiar la perspectiva desde la que se aborda la vulnerabilidad.

Las personas participantes no son consideradas únicamente receptoras de ayuda, sino personas con conocimientos, experiencias, capacidades e ideas que pueden convertirse en proyectos económicos viables.

El programa busca activar ese potencial mediante acompañamiento empresarial y herramientas digitales, favoreciendo al mismo tiempo la creación de redes entre emprendedores de los territorios afectados.

La reconstrucción económica de un territorio no depende únicamente de grandes inversiones o infraestructuras. También se produce cuando una persona consigue transformar una habilidad en un servicio, una idea en un proyecto o una dificultad en una nueva oportunidad profesional.

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