El sexo, al aire libre

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El sexo, al aire libre. El contexto actual no se parece a nada que hayamos vivido anteriormente, las recomendaciones y las normas para reducir los contagios y tratar de contener el virus están cambiando nuestra forma de vida y las relaciones personales. La última recomendación ha sido la de la Agencia de Salud Pública de Barcelona, que en su esfuerzo por bajar la curva de contagios, ha recomendado tener sexo al aire libre para mayor seguridad.

Las numerosas medidas que ha desencadenado el COVID-19, como el uso de la mascarilla, la limitación del número de personas en determinados espacios o la ausencia de abrazos, han sido muy difíciles de seguir para una población que, sin embargo, ha conseguido adaptarse. Algo completamente diferente es el caso del sexo, ya que estamos dispuestos a prescindir de muchas cosas por el bien de nuestra sociedad, pero el sexo no es una de ellas, el instinto más básico de las personas, es innegociable.

Es imposible negar que, si el sexo era una de nuestras fuentes de felicidad antes de esta situación, ahora lo es aún mucho más. Anteriormente ya se había recomendado el uso de mascarilla durante el acto sexual, algo que también se hizo en Canadá, no solo por los conocidos riesgos de no llevarla, sino porque es una manera de evitar los besos también y de no intercambiar saliva. Incluso en Alemania, extendían esta recomendación a las escorts, entre otras, como evitar los besos y todo contacto físico que no sea necesario, consejos que se podrían aplicar también a las escort de La Coruña.

Hay ciertas prácticas sexuales que se pueden sustituir por caricias, como indican algunos expertos, con el fin de reducir el riesgo de contagio. Sin embargo, existen otras que no son sustituibles, por lo tanto, en su afán de hacer del sexo una práctica lo más segura posible, la recomendación de la Agencia de Salud Pública de Barcelona es hacerlo en espacios abiertos y bien ventilados. Hay multitud de opciones para seguir la recomendación, pero siempre con especial cuidado porque existe el riesgo de que nos vean. Desde buscar un rincón estratégico en el jardín de casa para poder hacerlo sin que nos vea el vecino, la playa o incluso una escapada de senderismo por alguna ruta poco frecuentada, son una buena excusa para disfrutar de sexo seguro.